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Asociación de Turismo Sostenible de Urdaibai

Descuenta un 20

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Ya tenemos un Ganador del concurso!!!

Coincidiendo con el día de reyes, 6 de Enero 2010,  ha finalizado el plazo para publicar los relatos y contabilizar los votos para cada uno de ellos dentro del concurso ¿Que pasó con Melchor en Urdaibai? la hora en que finalizaba era a las 23:59 horas momento en que se contabilizaron los resultados y se realizaron unas fotos al estado de los votos en el muro de Facebook para cada uno de los relatos, para así determinar el ganador del concurso.

Dani Iglesias, Ganador

Dani Iglesias, Ganador del Concurso

Kilos Tradicionales, 49 votos

Los esperamos en nuevas ediciones!!!

Queremos dar las gracias desde Turdaibai a los 3 participantes en nuestro primer concurso de relatos, que independientemente del resultado de los votos han escrito unos divertidos relatos que han dado respuesta a la pregunta que planteábamos, cualquiera de ellos podía haber ganado así que les esperamos en nuevas ediciones que repetiremos a lo largo de este año y que en cada una de ellas el ganador tendrá la oportunidad de venir a conocer Urdaibai declarada “Reserva de la Biosfera” desde hace 25 años.

Patrocinadores del concurso de relatos

En esta ocasión las empresas que han patrocinado el concurso son :

Esperamos que Dani Iglesias disfrute de su estancia en Urdaibai y nos cuente su experiencia…

Lo esperamos…

Akelarre Ostatua Restaurante Zallo Barri Turdaibai

Kilos Tradicionales – Relato para Concurso

Posted by Turdaibai On Enero - 7 - 2010

Relato publicado por Dani Iglesias en Wordpress.

Ese paquete tenía un aspecto espléndido. Su figura era de lo más corriente, pero su gran tamaño llamaba poderosamente la atención. Un individuo a su lado se mostraba hipnotizado por aquel dorado envoltorio. Sabía que no debía abrirlo, que si lo hiciera estaría quebrantando las reglas, pero la intriga venció en su lucha interna contra la ética. Lentamente fue quitando el papel con el mayor de los cuidados, hasta que por fin pudo discernir de qué se trataba.

- ¿Barbie súper caravana? ¡Maldita sea! – Exclamó Gaspar dejando a la vista su desconsuelo.
- ¿Se puede saber qué esperabas Gaspar? ¿una corona de oro? ¿un traje nuevo? ¿eres consciente de que la mayoría de nuestros regalos van destinados a criaturas que no alcanzan el metro y medio? – Preguntaba Baltasar con sarcasmo.
- De lo que soy consciente es de la extenuación de tu camello. A ver si para año nuevo te propones adelgazar un poco, porque a este paso las próximas navidades tendrás que repartir los juguetes a lomos de un elefante.
- ¿Cómo te atreves? Ya sabes lo duras que se me hacen estas fiestas. Necesito reponer energías para tan largo viaje.
- Pues deberías dejar de reponerlas a base de turrón y polvorones. ¿Has oído hablar de algo llamado “calorías”?
- ¿Queréis dejar de discutir? Seguro que la niña que nos ha pedido esa caravana tiene más madurez que los dos juntos. – Dijo Melchor intentando poner fin a la discusión. – Anda Gaspar, vuelve a envolver ese paquete y cárgalo en tu camello. Tenemos que retomar la marcha inmediatamente.

Melchor miraba al cielo con su catalejo. Entre tanta nube había perdido de vista la Estrella de Belén, por lo que no sabían hacia dónde debían continuar. No tenían ni idea de dónde estaban, pero hacía demasiado frío como para continuar ahí parados.

- Bueno, lo mejor será que continuemos la marcha y ya veremos dónde aparecemos. ¿Por dónde creéis que deberíamos ir?
- No sé, ¿no eres el primer Rey Mago? ¿por qué no nos lo dices tú? Rechistó un disgustado Gaspar mientras se cruzaba de brazos.

Melchor prefirió hacer oídos sordos, se subió a su camello y empezó a caminar rumbo al oeste, donde parecía abrirse un pequeño claro en el cielo. Quizás desde allí conseguiría divisar la estrella. De repente escuchó detrás suyo un ensordecedor golpe y a su lado pasó al galope uno de los camellos. Cuando miró hacia atrás se encontró con una estampa de lo más peculiar. En el suelo yacía un dolorido Baltasar, mientras a su lado Gaspar no podía contener las carcajadas.

- ¡Te lo dije! Pesas demasiado. ¡Debería ser el pobre camello el que vaya montado sobre ti!

Iñaki, como cada mañana, se había levantado bien temprano para dar un paseo con los primeros rayos de sol mientras contemplaba la belleza de su maravilloso hogar, repleto de vida y naturaleza. Ya fuera por el murmullo del mar, el susurro de la brisa marina, o el hipnotizante vaivén de las olas, siempre se quedaba encandilado cuando bajaba a aquella playa. Pero hoy, más que encandilado se había quedado petrificado. Sus ojos habían visto de todo en su longeva vida, pero un camello paseando por la playa de Turdaibai era completamente surrealista. ¿Estaría soñando?

- Te has tomado la nueva medicación en ayunas, Iñaki – se dijo a sí mismo tratando de tranquilizarse. – Será mejor que vuelvas a casa a comer algo, ya verás como al volver está todo como siempre.

Se dio media vuelta y empezó a caminar rumbo a su casa, pensando en que de ninguna de las maneras podía tratarse de un camello real. Ya casi había llegado a su hogar cuando algo hizo que se quedara inmóvil.

- Buenos días. – Dijo Melchor desde su camello.
- Buenos días amigo. – Le saludó también Gaspar educadamente.
- Buenas, qué tal buen señor. Perdone por tan singular pregunta, pero, ¿ha visto un camello perdido por estos preciosos parajes? – preguntó un exhausto y desencantado Baltasar.

Iñaki no supo que contestar. El saber que el camello de la playa no era una alucinación suya le tranquilizaba, pero que lo hubiera averiguado gracias a tres personajes con ropas de lo más variopintas y que viajaban en camello le angustiaba todavía más.

- Mmmmmmm… creo que necesito una copa.
- ¡Me apunto! – Exclamó Gaspar.   Quién iba a decir que aquella auto invitación sería el epílogo de una tradición anual. La de arrancar su largo viaje un poco antes para así poder pasarse unos días en Turdaibai, y poder disfrutar de sus paseos en barco, cuidados parajes, gastronomía única y demás encantos.

El día de Reyes – Relato para concurso

Posted by Jesús Pico Rebollo On Enero - 4 - 2010

EL DÍA DE REYES

El día de Reyes, Iñaki, temprano, como una jornada cualquiera, descendió hasta la arena de la playa. Él ya no tenía edad para recibir regalos como no fuera el que se obsequiaban a sí mismos sus madrugadores ojos al contemplar la belleza rezumando por los poros de cualquier rincón del Urdaibai que pisara en sus continuas caminatas. Pero el día de Reyes, Iñaki se restregó los ojos, asombrado como en sus tiempos de zagal ante los juguetes que emergían, dando forma a la ilusión, de los zapatos alineados frente al ventanal del caserío familiar.

-¿Qué coño pinta un camello en la playa?

Sí, aquel bicho enorme y anacrónico deambulando por la playa de Laga como si buscara algo o a alguien, era un camello que parecía haber confundido las ardientes arenas del desierto con las que bañaban las gélidas aguas del enardecido Cantábrico, no cabía ninguna duda.

Cuando se acercó hasta el animal y observó sus ricos jaeces, dada la fecha, no pudo menos que pensar que se le habría escapado a uno de los Magos de la cabalgata celebrada en cualquiera de las pintorescas poblaciones que jalonan la Ría.

-Si es que se empeñan en darle realismo al asunto y pasa lo que pasa. Al menos habrá cumplido con su tarea porque presentes no lleva encima. Mejor se lo llevo a la agintari eskuduna y que decida qué hacer con él.

Pero el camello no estaba por la labor y correteaba por la playa cada vez que el bertako se le acercaba.

- Si va a resultar que es de Bilbao, el muy cabrito. Pero a burugogor no me gana. Lo cogeré del cuello aunque pase todo el día tras él, como me llamo Iñaki.

En esas andaba cuando creyó escuchar una voz grave que no acertó a discernir. Miró alrededor y, finalmente, se puso en jarras frente al animal que movía el belfo emitiendo un ronco sonido.

- Jainko! ¡Que me está hablando el camello, pues! ¡Y sin probar una gota de pattar!

- No te pases ni un pelo. Soy un camello real y estoy esperando a mi dueño.

- ¿ Y quién es tu dueño –acertó a decir por seguirle la corriente como dicen que se ha de hacer con los locos, sean o no camellos- ¿No será un Rey Mago por casualidad, eh?

-Pues claro, ¿quién iba a ser sino dueño de un ejemplar como yo? A mí sólo me monta Melchor desde tiempos inmemoriales.

-Vaya, vaya. ¿Y dónde está Melchor, si puede saberse?

- Te supongo enterado de lo que pasó anoche.

- ¿?

- Noche de Reyes en los pueblos de tradición cristiana, noche agotadora para nosotros.

- Sí, bueno, la noche de Reyes, pero ¿qué sucedió?, ¿dónde está Melchor? ¿Y los otros Magos?

-Gaspar y Baltasar han vuelto a Oriente donde estarán disfrutando un merecido descanso con sus cabalgadoras. Pero Melchor, el muy sinvergüenza…  -El camello, ante la curiosidad del hombre que parecía más interesado en sus palabras que en tomarle de las riendas, dobló sus patas delanteras posando a continuación los cuartos traseros sobre la fría arena y prosiguió su relato.- Ya quería, cuando supo que vendríamos a estos parajes, adelantar el viaje unos días, pero los otros dos se negaron en redondo. Lo primero es lo primero. “Cumplimos nuestra misión y si después persistes en tu loco empeño, allá tú”, le dijeron pensando que los achaques de la edad, el frío del lugar en esta época y, ¿por qué no?, la cordura que a una persona de su rango y condición se le supone, le haría olvidarse de su locura y terminaría acompañándoles en su regreso al hogar. Pero, ¡qué va! el muy cabezota se empeñó, se empeñó y aquí me tienes a mí, esperando como un perro vulgar y plebeyo. Aunque mi reacción cuando se despojó de sus ricos ropajes y los depositó en una de mis vacías alforjas, fue alejarme muy dignamente, he decidido esperarle aquí. A fin de cuentas, mochales y todo, no deja de ser Melchor, el Rey que un día puso a los pies del Niño aquel el oro que vuelve locos a los hombres. Y yo no soy más que su montura. Nos necesitamos mutuamente. El mundo nos necesita.

- Pero, ¿dónde está Melchor?

-¿Y dónde ha de estar? En Mundaca. Hasta las arenas del desierto con su quieto oleaje ha llegado la fama de la célebre ola de Mundaca. Y ahí le tienes: subido en una tabla en pleno mes de enero, cabalgando sobre la inestable grupa del mar embravecido. ¿Tú crees que está en sus cabales?

agintari eskuduna:  autoridad competente

bertako:                        lugareño

burugogor:                 cabezón, obstinado

Jainko:                          Dios

pattar:                           aguardiente

Jesús Pico Rebollo

jai zoriontsuak!

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Caminito de… Urdaibai -Relato para el concurso-

Posted by Rosa Maria On Enero - 4 - 2010

magos CAMINITO DE BELÉN URDAIBAI

- Melchor, ¿estás seguro? Sabes que me gusta tener las fiestas en paz…

- Por supuesto, pero me hace tanta ilusión…como dicen las criaturas que se suben en nuestro regazo, “por fa, por fa, por fa”.

- Vamos, vamos, no estoy para bromas. Me preocupa que uno de nosotros no llegue para cumplir con su labor- respondió preocupado al gesto de súplica de su anciano amigo.- ¿Y si…?

Le interrumpió antes de que pudiera repetirle, una vez más, la larga lista de inconvenientes en las que él ya había pensado.

- He calculado todo. ¿De verdad crees que podría faltar a la cita?

- Ah, no. De eso puedes estar bien seguro. Llevamos más de dos mil años acudiendo puntualmente cada Navidad; no podemos fallar a los millones de chiquillos que nos esperan.

- Gaspar, allí estaré, como manda la tradición: oro en Belén y regalos para los niños que se han portado bien. No he olvidado ni una sola de sus cartas, sus peticiones…Vamos, no te preocupes. Todo irá bien. Tienes mi palabra.- Una traviesa sonrisilla asomaba bajo la espesa barba blanca- Somos magos, compañero, si acaso algo saliera de lo programado…

- Ni hablar- replicó, severo, Gaspar-. Nada de magia. Nadie puede saber quién eres; deberás despojarte de tus ropas y ocultar tu identidad hasta la noche del cinco de enero. ¿Estamos?

- Sííííí- sin poder ocultar su felicidad Melchor se le abrazó, sinceramente agradecido de permitirle cumplir su sueño y ser él el protagonista de una ilusión hecha realidad.

- Vaya, ¿a qué se debe tanta alegría?- No le era ajeno el sentido del humor de Sus Majestades, pero a Baltasar le sorprendieron las carcajadas contagiosas de Melchor invadiendo la sala.- ¿De qué se trata, Gaspar? ¿Qué hace tan feliz a nuestro viejo amigo?

- Bien sabes, Baltasar, que éste que empieza es año Jacobeo- Melchor esperó el asentimiento del más joven de los tres antes de continuar-; quisiera llegar a Belén como peregrino, desde Santiago. Existe un camino que trascurre por los bellos parajes de la costa cantábrica. Desde allí me dirigiré a vuestro encuentro, siguiendo la misma estrella que os guiará a vosotros.

Con un apretón de manos, Baltasar celebró la alegría del anciano Melchor, rejuvenecido por la agitación ante la aventura que estaba a punto de comenzar.

Juntos hicieron los preparativos, estudiaron las etapas, prepararon la mochila y las alforjas en las que su camello llevaría los regalos que debería entregar. Llegado el momento se despidieron con un abrazo y la promesa de volver a verse en la noche del día quinto en el mes primero del año Santo que estaba por ver la  luz.

Ataviado con las botas, en una mano la credencial y en la otra las riendas de su fiel camello partió, rumbo a Compostela.

A pesar de sus muchos años, no le resultó difícil adaptarse a la vida del Camino: había algo que le empujaba a madrugar, a someterse al frío y a la lluvia, al barro y la humedad; una fuerza casi mágica que disipaba el cansancio y las ampollas, el peso de la mochila, las incomodidades de los albergues, las dudas.

No eran pocos los peregrinos que, sorprendidos por la curiosa compañía que llevaba, le preguntaban al longevo caminante quien, fiel a los principios que le condujeron al trono real, no mentía y daba respuestas que, por excéntricas, eran achacadas a la edad y el cansancio.

- ¿El camello? Es mi compañero de trabajo desde hace muchos años. Rápido como el pensamiento, se orienta con las estrellas y es capaz de cargar en su joroba el peso de todos los rega…- las risas de los viajeros le evitaban la difícil tarea de explicar que su camello milenario era el de un rey mago del lejano Oriente capaz de ver y oír a los niños de cualquier rincón del mundo, dedicado a repartir presentes si éstos se habían portado bien.

No tardó en ser conocido por la generosidad que destilaba, por su naturaleza humilde y amable. Su camello también se había ganado la simpatía de quienes les veían de vuelta; allá por donde pasaba se convertía en el centro de atención. Todos querían subir sobre el lomo ondulado del animal.

La jornada en la que la ruta les llevó a Gernika su majestad estaba algo más cansado de lo habitual; eran ya muchos los pasos transcurridos y el tiempo poco amable, así que decidió reposar unos minutos junto al Árbol y enviar un mensaje de paz a Gaspar y Baltasar, quienes estarían siguiendo su peregrinaje desde la omnisciencia.

Por el resto del día permitiría que fuera el mamífero quien condujera, permitiendo así que sus reales pies descansaran. No fue hasta bien entrada la tarde que Melchor cayó en la cuenta de que hacía rato habían dejado de ver flechas amarillas. Sin hitos ni vieiras aquél, sin duda, no era su camino. No podía demorar; el día acordado se acercaba y cualquier retraso significaría una irreparable desilusión.

Dudó. La magia podría ayudarle a encontrar la dirección adecuada, pero la profunda confianza que tenía en su camello y la promesa de ser humano y discreto durante la travesía tomaron partido. Si el animal había tomado aquella ruta y abandonado la de las estrellas no sería por estar equivocado.

No tardó en entender la sabia decisión de su compañero; seducidos por los bellos parajes bañados por el río Oka olvidaron la prisa que les acechaba entregándose al placer de disfrutar cada paso que les acercara al Cantábrico.

La noche del cuatro de enero les atropelló junto al mar. Melchor, más pensando en las pezuñas de su camello que en sus propias piernas, decidió pasar allí mismo la noche y disfrutar del cielo estrellado abrigado por el calor del animal.

Sería medianoche cuando un susurro le despertó.

- ¿Qué hace usted, buen hombre, durmiendo al raso con este frío? Acompáñeme, encontraremos sitio para que repose y algo de caldo caliente. Siento decirle que para él no tengo sitio-se excusó dirigiendo la mirada al mamífero.

Camino de su casa, la buena samaritana le explicó que adoraba pasear junto a la orilla en las noches como aquella de luna llena y que compartiría habitación con su padre, don Iñaki, que sólo salía de su caserío para pasar con su hija y nieta un par de días durante las fiestas navideñas. Agradecido, Melchor le acompañó dejando “esa curiosa mascota” (como ella misma había definido) sumida en un profundo sueño; el suyo tardó algo más en llegar.

El olor a café le despertó, aliviado de la humedad que le había invadido los huesos. La sonrisa de aquella muchacha y la mirada curiosa de su hija, con la que no tardó en compartir juegos, serían otro e los recuerdos que se llevaría del Camino.

- Me hubiera gustado que conociera a mi padre antes de marcharse pero de buena mañana salió a dar un paseo. ¿Quiere usted que le acompañemos Clara y yo a buscar a su dromedario? Por aquí no son muy…comunes.

Con las botas calzadas, se cargó la mochila a la espalda y salieron los tres, jugando a contar las jorobas que tendría el caballo de Melchor.

Un extraño grito crecía a medida que se acercaban a la playa, pero no distinguieron con claridad el “sooooo” hasta que tuvieron delante la imagen de don Iñaki, bastón en mano, intentando domar al camello que, aún aturdido, corría en busca de su dueño trotando en una y otra dirección por la orilla.

Las carcajadas se oyeron por todo Urdaibai, confundidas con el rumor de las olas, incluso después de que el sabio consiguiera calmar al animal y retomar el peregrinaje que, casi milagrosamente, le llevó puntual a su cita aquella misma noche.

Cuentan que aquella madrugada del seis de enero del año Santo 2010 Sus Majestades de Oriente no dejaron ni un solo niño sin su regalo, que del cuello de uno de los Reyes Magos pende una vieira de peregrino e incluso que se vio por la arena de Laga un baserritarra intentando domesticar un camello…

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Concurso de relatos en Facebook ¿Que pasó con Melchor en Urdaibai?

Posted by Turdaibai On Diciembre - 21 - 2009

concurso_turdaibai “Cuentan que Iñaki iba caminando por la playa de Laga, cuando de repente vió al camello de Melchor por la arena buscando a su dueño…”

Con este argumento se debe de construir un relato corto que explique este desenlace y publicarlo para que con los votos de todos los fans de Turdaibai y de tus amigos ganes el concurso.

¿Como lo puedo publicar?

El relato se podrá publicar de las siguientes formas:

          1. Directamente en el Muro de la web de Turdaibai en Facebook
            (www.facebook.com/turdaibai)
          2. En tu blog personal.
          3. En el Blog de Turdaibai (previo registro).

Si lo publicas en tu Blog personal o en esta web,  posteriormente,  debes de publicar el enlace en el muro de Turdaibai en Facebook para que a través de este enlace puedan efectuar los votos a tu relato.

¿Cual es el siguiente paso?

Invitar a todos tus amigos a votarte para ganar el concurso…

¡Date prisa!, cuanto antes publiques tu relato, antes comenzarás a sumar los votos de todos los fans de Turdaibai en Facebook.

¿Cual es el premio?

El premio consiste en 2 noches en régimen de alojamiento y desayuno + una cena en un reconocido restaurante de Gernika, todo para 2 personas…

Alojamiento: Akelarre Ostatua, www.hotelakelarre.com.

Situado en el mismo centro de  Gernika te permitirá recorrer la villa y conocer sus museos así como los pueblos que componen la comarca del Urdaibai, reserva de la biosfera. Desde Akelarre te podrán informar sobre la zona y la forma de disfrutar al máximo de estos días.

Restaurante:  Zallo Barri, www.zallobarri.com.

Situado en el mismo Gernika,  Zallo Barri es un restaurante que con excelentes materias primas y con una elaboración esmerada de la mano de su innovador cocinero Iñigo Ordarica, prepara  desde  la tradicional cocina vasca hasta las últimas tendencias de la nueva cocina.

Bases del concurso

El plazo del concurso es hasta el día 6 de Enero y el ganador  se desvelará el día 7, una vez que los Magos de Oriente hayan repartido todos los regalos que traerán desde tierras lejanas a Urdaibai…

Para más información, leed las bases del concurso publicadas en esta misma web.

¡¡OS ESPERAMOS!!

Colaboran:

Akelarre Ostatua Restaurante Zallo Barri Turdaibai


Bases del concurso ¿Que pasó con Melchor en Urdaibai?

Posted by Turdaibai On Diciembre - 21 - 2009

Bases del Concurso ¿Que pasó con Melchor en Urdaibai?

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Las Asociación de Turismo Sostenible del Urdaibai, Turdaibai con CIF G95480190, convoca al concurso ¿Que pasó con Melchor en Urdaibai? que contará con un premio de 2 noches de alojamiento + desayuno para dos personas en Gernika + Cena romántica en un afamado restaurante, en el corazón de Urdaibai, en que podrán participar todos aquellos que se registren como fan de la asociación en su página web de Facebook, www.facebook.com/turdaibai , según las BASES expresadas en el presente artículo.

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